Elisa Vega, directora de orquesta y sobrina de Carolina Herrera: “Cuando empecé a dirigir, mi tía me aconsejó que mantuviera mi feminidad”

Elisa Vega, directora de orquesta y sobrina de Carolina Herrera: “Cuando empecé a dirigir, mi tía me aconsejó que mantuviera mi feminidad”

Elisa Vega, directora de orquesta y sobrina de Carolina Herrera: “Cuando empecé a dirigir, mi tía me aconsejó que mantuviera mi feminidad”

Cuando le comento a Vegas que además de clásica la he visto en algún vídeo dirigir calzando sneakers, vuelve a reír y a su tema: “No podemos obviar que estamos en el siglo XXI y que trabajo en un proyecto en el que hoy interpretamos a Beethoven y mañana actuamos con un DJ. Me siento una mujer de mundo, no solo académica, y por eso visto de diseñadores venezolanos (como ha hecho para esta producción) pero también llevo zapatillas. Creo que es parte del trabajo del nuevo director de orquesta”.

Esa tarea también tiene que ver con romper la dicotomía entre alta y baja cultura, pues está convencida de que el único criterio que debe separar a una música de otra es la calidad: “O es buena o es mala, da igual el género”, afirma una profesional que empezó a tocar el clarinete escuchando al Rey del swing, Bennny Goodman. “Me di cuenta con sus big bands de jazz de que se puede hacer música académica y popular, y por eso hoy mi orquesta trabaja también con la banda de ska venezolana Desorden público”.

Elisa Vega, directora de orquesta y sobrina de Carolina Herrera: “Cuando empecé a dirigir, mi tía me aconsejó que mantuviera mi feminidad”

Es una de las ideas que defiende como joven líder del Foro Económico Mundial, donde fue elegida para participar en el grupo dedicado a la cultura. “Allí nos planteamos cosas como la manera de llevar el museo a la calle, hacer más amable el concierto académico o usar la gran orquesta para distintos géneros musicales, sin que parezca un pecado ni una traición”, comenta convencida de que la pandemia ha hecho esos debates más relevantes. “Es tarea nuestra atraer a la gente y romper con la idea de que la música académica requiere de un público formado. La música puede tocar sensibilidades de una forma muy profunda. Por eso tenemos que trabajar para que el espectador, sobre todo el más joven, sienta que es bienvenido”.