Tiffany compra un diamante de 80 quilates para crear la joya más cara de su historia

Tiffany compra un diamante de 80 quilates para crear la joya más cara de su historia

Tiffany compra un diamante de 80 quilates para crear la joya más cara de su historia

La emblemática joyería Tiffany & Co. anunciaba un hito que hará historia en la trayectoria de la casa de lujo con la reedición de un collar de archivo de alta joyería creado en 1939 para la Exposición Mundial de Nueva York. Según el portal Summum, la gran aguamarina que se engarzó en el diseño original de ese collar, será reemplazada en esta reedición por un extraordinario diamante de talla oval de 80 quilates de peso, el diamante más grande que Tiffany ha puesto a la venta en sus 183 años de historia, solo superado por el mítico Tiffany Diamond, del que ya hablamos en Summum, cuyo valor es incalculable y que no está a la venta.

El nuevo collar será presentado en 2022 para celebrar la reapertura de la tienda de la Quinta Avenida tras su remodelación, haciendo historia una vez más, tal y como hizo el collar original cuando hizo su debut en la Exposición Mundial de Nueva York hace casi un siglo.

“Que mejor manera para celebrar en 2022 la reapertura de nuestra remodelada tienda insignia de Tiffany que hacerlo reeditando este increíble collar mostrado en la Exposición Mundial de 1939 y que fue una de las joyas más impresionantes cuando se abrieron las puertas del nuevo edificio de Tiffany en el 727 de la Quinta Avenida en 1940”, comenta Victoria Reynolds, Gemóloga Jefe de Tiffany & Co. Una nueva pieza de alta joyería que reflea a la perdección la historia de la marca cuyo fundador, Charles L. Tiffany, fue apodado como el “Rey de Diamantes”.

Un diamante único en el mundo

La impresionante piedra central, un diamante de talla oval de más de 80 quilates, internally flawless y color D, no solo es extremadamente única, sino que además simboliza la prioridad de Tiffany en la trazabilidad de diamantes dentro de la industria de la joyería. Obtenido de manera responsable en Botswana (África), el diamante será engarzado por artesanos de Tiffany en la ciudad de Nueva York.

La magnífica aguamarina y los excepcionales diamantes del collar original cautivaron a los millones de personas que visitaron la Exposición de Nueva York. Inaugurada bajo el lema “El amanecer de un nuevo día”, la Exposición Mundial de 1939 quiso revisar “El mundo del mañana”, inspirando a sus más de 44 millones de visitantes en el sueño de un futuro prometedor, próspero y tranquilo. Con este collar como obra maestra de Tiffany, la marca quiso, entonces, preparar el escenario para la apertura de su emblemática tienda insignia en el 727 de la Quinta Avenida al año siguiente, en 1940, presagiando lo que será otro momento histórico para la marca en 2022.

Tiffany Diamond, el más exclusivo

Alo largo de sus 183 años de historia, Tiffany ha adquirido numerosas y excepcionales piedras preciosas para sus diseños de joyas, incluido el legendario Tiffany Diamond, uno de los mejores y más grandes diamantes amarillos del mundo, así como la Esmeralda Hooker (expuesta en el Smithsonian en la actualidad) o los Diamantes Mazarin, comprados por Tiffany en la subasta de las Joyas de la Corona de Francia en 1887.

El Tiffany Diamond, considerado uno de los descubrimientos minerales más importantes del siglo XIX, se descubrió en 1877 en las Minas Kimberley de Sudáfrica. Sus más de 142 años de antigüedad y su peso de 128,54 quilates (originariamente 287,42 quilates) tras ser tallado en talla cojín que le otorga 82 facetas (24 más de lo que es habitual), lo convierten en una joya de excepción.

Expuesto en la mítica tienda Tiffany de la Quinta Avenida de Nueva York, fue Lady Gaga en la gala de los Premios Oscar de 2019 la última mujer en lucirlo fuera de las instalaciones; y la tercera mujer en llevarlo en sus 142 años de historia.

De valor incalculable, este diamante único salió a la venta durante 24 horas a través de un anuncio por palabras en el New York Times en 1972. ¿Su precio? 5 millones de dólares, el equivalente a casi 26 millones de dólares actuales. Nadie lo compró, probablemente porque no se creyó en la veracidad del anuncio.